Poner en marcha una sala blanca es un proyecto de ingeniería complejo que abarca desde la definición de los procesos operativos iniciales hasta la cualificación final de las instalaciones. Para garantizar el éxito de la planta y evitar desviaciones presupuestarias, es imprescindible estructurar el desarrollo en fases bien delimitadas: conceptualización, ingeniería de detalle, ejecución de obra civil, integración de servicios HVAC, pruebas de validación y formación del personal técnico. Anticipar los requisitos normativos y los flujos de trabajo antes de iniciar la construcción evita modificaciones estructurales costosas durante la ejecución del proyecto.

Puntos clave sobre cómo poner en marcha una sala blanca:
Antes de trazar los primeros planos o seleccionar los materiales de cerramiento, la dirección técnica debe dar respuesta a tres pilares fundamentales:
Es necesario identificar de forma precisa los procesos que se desarrollarán en el interior (ej. formulación de cannabis medicinal, envasado en salas blancas para cosmética). Se deben listar las materias primas, los reactivos volátiles o biológicos, el equipamiento que generará cargas térmicas y el número de operarios que trabajarán por turno.
Determinar las exigencias regulatorias aplicables al sector. No todas las salas requieren la misma pureza del aire; la clasificación debe justificarse mediante un análisis de riesgos. Se debe definir si el producto requiere protección de partículas, si el personal necesita contención por niveles de bioseguridad o si la instalación debe superar inspecciones sanitarias (AEMPS, FDA).
Evaluar las condiciones del inmueble o nave disponible: altura libre hasta el forjado, resistencia mecánica del piso, disponibilidad de acometidas eléctricas, accesos para el suministro de equipos y previsiones de crecimiento futuro. Determinar el presupuesto global considerando los costes directos de instalación y los gastos operativos continuos de energía y mantenimiento.
El ciclo de vida de la implantación de una sala blanca se estructura en seis fases sucesivas:

Se recopilan los Requerimientos de Usuario (User Requirement Specifications). En este documento se detallan las variables técnicas requeridas: temperatura, humedad relativa, límites de partículas, saltos de presión diferencial y flujos de trabajo previstos.
Se desarrollan las etapas de ingeniería conceptual, básica y de detalle. A través del diseño de salas blancas, se traza la arquitectura de la planta, los planos de zonificación, la distribución de pasillos, la red de climatización HVAC, la filtración y las acometidas de fluidos y electricidad.
Se aprueba la planificación temporal (Gantt) y se ejecutan las obras en planta. Incluye la instalación de la panelería sanitaria aislante, suelos continuos de resina, falsos techos técnicos registrables y la colocación de tipos de puertas para salas blancas.
Se posiciona la maquinaria de proceso y los sistemas de contención local, como la cabina de flujo laminar o las cabinas de seguridad biológica. Se conecta la red de sensores fijos de la plataforma de monitorización de salas blancas en tiempo real.
Antes de iniciar la cualificación en planta, se ejecutan las pruebas FAT (Factory Acceptance Testing) en las instalaciones de los fabricantes para comprobar el funcionamiento previo de equipos críticos (como las UTAs o pasajes SAS). Tras el montaje in situ, se realizan las pruebas SAT (Site Acceptance Testing) para verificar que los sistemas se han recibido e interconectado correctamente. Posteriormente se ejecutan las pruebas instrumentales de la Cualificación de la Instalación (IQ), Operación (OQ) y Rendimiento (PQ) para emitir el dossier final de validación.
Se redactan los Procedimientos Operativos Estandarizados (SOP) para la entrada y salida de personal, vestimenta estéril, protocolos de limpieza con biocidas, gestión de materiales en los sistemas Pass Box y actuación ante desviaciones técnicas.
Para que un recinto funcione de forma coordinada, la ingeniería del proyecto debe contemplar cinco sistemas fundamentales:
El marco normativo aplicable se determina en función del uso previsto de las instalaciones:
Es la norma de ingeniería de referencia internacional. Regula la concentración máxima de partículas por metro cúbico de aire (Parte 1), los ensayos de verificación in situ (Parte 3) y las directrices de diseño y construcción (Parte 4). Para comprender los límites de cada categoría, puedes consultar nuestra guía sobre la clasificación de salas blancas según la ISO 14644.
Si la sala se destina a la fabricación de medicamentos estériles en las salas blancas para la industria farmacéutica, debe cumplir con el Anexo 1 de las EU GMP, clasificando los entornos en Grados A, B, C y D en función de la microbiología y las partículas en reposo y en operación.
Regulaciones adicionales como la ISO 22716 de Buenas Prácticas de Fabricación en la industria cosmética, la norma UNE 171340 para ambiente controlado en quirófanos o las directrices de la AEMPS para la gestión de productos sanitarios.
Para demostrar la conformidad legal ante una auditoría, la planta debe conservar los informes de calibración de sensores, los certificados de integridad de los filtros HEPA y el registro continuado de las variables ambientales.
Determinar la aptitud técnica de una sala limpia exige diferenciar la finalización de la obra civil de la calificación operacional de la estancia:
Poner en marcha una sala limpia requiere la coordinación de especialistas en múltiples áreas técnicas. Confiar el proyecto a diferentes contratistas no especializados suele derivar en desviaciones de plazo y problemas de estanqueidad durante la validación final.
En LABSOM ofrecemos un servicio integral llave en mano que cubre todas las fases del ciclo de vida de su instalación:
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El plazo global para desarrollar el proyecto completo (desde los estudios de ingeniería, definición de URS, diseño conceptual y fabricación previa de componentes HVAC, hasta las pruebas de cualificación final) suele situarse entre 3 y 6 meses. En cambio, la fase concreta de ejecución y montaje físico en planta suele acotarse en un marco de 8 a 16 semanas, dependiendo de la superficie del recinto y la complejidad de las instalaciones.
Es obligatorio determinar la actividad operativa, los productos manipulados, las cargas térmicas del equipamiento, el número de operarios por turno, los flujos de materiales, la clasificación de aire requerida (clase ISO o grado GMP) y los límites de temperatura y humedad exigidos por el proceso.
La norma ISO 14644 no es una norma legal obligatoria por sí misma, sino un estándar de ingeniería de aplicación voluntaria. Sin embargo, en la práctica es la referencia utilizada mundialmente para medir y certificar la concentración de partículas. Además, la práctica totalidad de las regulaciones sectoriales obligatorias se remiten expresamente a la metodología de ensayo y los límites fijados por la ISO 14644-1.
Terminar la instalación implica finalizar el montaje físico de la panelería, luminarias, suelo y conductos de climatización. Cualificar la sala blanca consiste en ejecutar ensayos instrumentales y pruebas físicas para aportar evidencias documentales de que la sala funciona dentro de las especificaciones de diseño aprobadas.
Se mide el caudal de aire, renovaciones por hora, presión diferencial, integridad de filtros HEPA, partículas (ISO 14644-1), temperatura, humedad y microbiología en aire y superficies.

Nos encargamos del diseño, instalación, gestión y mantenimiento de salas blancas, priorizando la seguridad y ofreciendo soluciones personalizadas. Además, contactaremos contigo para conocer tu proyecto y elaborar un presupuesto adaptado a tus necesidades.