Cabina de flujo laminar para salas blancas

Hay determinados procesos donde se necesita un absoluto control del entorno para garantizar la excelencia del producto. Especialmente en ciertos sectores como el químico, el alimentario o el cosmético, es habitual que se requiera una zona 100% aislada para evitar cualquier contaminación, tanto interna como externa. Se trata de una forma de tratar de garantizar, por un lado, la seguridad y, por otro, que los procesos se lleven a cabo correctamente. En dicha situación nuestros grandes aliados son los diversos tipos de cabinas de flujo laminar. Hoy te contamos todas sus características, diferencias y, en definitiva, todo lo que debes saber sobre cabinas de flujo laminar para salas blancas.

Índice de contenidos

¿Qué es una cabina de flujo laminar?

Los equipos que conocemos como cabinas o campanas de flujo laminar son, a grandes rasgos, espacios sometidos a tratamientos específicos del aire, lo que permite crear áreas con estricto control de partículas en suspensión. Su funcionamiento consiste en crear “barreras de aire”, lo que permite que éste fluya a una velocidad constante en una única dirección -eliminando así las turbulencias-, algo que también se conoce como flujo de aire laminar.

De esta forma, las campanas o cabinas de flujo laminar están diseñadas como estancias cerradas en tres de sus laterales, con una cuarta parcialmente abierta para permitir el acceso a la superficie de trabajo, y que cuentan con una ventilación direccionada de aire limpio. Las cabinas cuentan con un impulsor de aire, un distribuidor, un filtro, iluminación y un medidor de presión. 

¿Para qué se utilizan?

El uso de las cabinas de flujo laminar suele ser empleado en procedimientos de control microbiológico, tomas de muestreo, zonas de pesadas; aunque también se usan en multitud de procesos científicos: desde fecundaciones in vitro hasta la realización de análisis clínicos o el cultivo de tejidos. Se trata de una pieza clave de todo laboratorio que se precie por lo que, como es lógico, las campanas de flujo laminar son necesarias en multitud de sectores dependiendo de los procesos que se van a llevar a cabo.

¿Cómo funcionan?

La limpieza en estos recintos ventilados que son las cámaras de flujo laminar se debe al empleo de filtros HEPA, que atrapan las partículas arrastradas por el flujo del aire. Tienen una eficacia del 99,995% para partículas de 0,3 µm, proporcionando aire limpio y constante a una velocidad de 0,3 a 0,5 metros por segundo. De este modo, las cabinas consiguen crear un ambiente estéril y libre de cuerpos extraños que permite la realización de todo tipo de actividades y procesos que requieran la existencia de unas condiciones ambientales estériles.

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¿Cómo debe ser por dentro?

La iluminación de una campana de flujo laminar puede consistir en simple luz natural, para permitir un manejo preciso dentro de la cabina, o bien contar con una opción de luz ultravioleta -C con acción germicida para esterilización. El indicador marca la diferencia de presión entre dos puntos, de forma que el flujo de aire pueda estar controlado en la cabina. Además, la superficie de trabajo dentro de la cabina laminar suele ser de acero inoxidable de alta calidad, con acabados laterales curvos 

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Tipos de cabinas de flujo laminar

El uso de las campanas de flujo laminar es variado, ya que según la disposición del flujo de aire pueden usarse para evitar contaminar el producto que se está manipulando, para proteger al manipulador o para proteger a ambos. Existen, por lo tanto varios tipos de cabinas de flujo laminar, que se adaptan a estos requerimientos, aunque este nombre, con propiedad, sólo se aplica para las cabinas de clase I.

Existen dos tipos de cabinas de flujo laminar dependiendo la posición en la que se encuentra su filtro HEPA. De esta forma, las denominaremos cabinas de flujo laminar vertical si se ubica en la parte superior y cabinas de flujo laminar horizontal si este se encuentra en la zona trasera. De esta manera, la diferencia entre ambos tipos de campanas es bastante simple.

En la cabina de flujo laminar horizontal el aire filtrado proviene de la parte posterior, pues es ahí donde se encuentra el filtro hepa. El aire atraviesa la cámara principal en una corriente unidireccional horizontal y es expulsado por la abertura frontal. Por otra parte, en la cabina de flujo laminar vertical el aire limpio proviene del techo ya que es donde se ubica el filtro del aire, y este atraviesa la cámara hacia el suelo. Posteriormente es expulsado por la abertura delantera del recinto tal y como ocurre con las cabinas de flujo laminar horizontal.

Por otro lado, otra clasificación para establecer tipos de cabinas de flujo laminar aparte de la división entre vertical y horizontal es la siguiente: 

Las cabinas de clase I mantienen un flujo unidireccional continuo de aire filtrado que puede ser vertical u horizontal. La función de estas campanas es, exclusivamente, de proteger el producto manipulado, pues el aire es direccionado hacia el operador.

La superficie de trabajo dentro de la cabina laminar suele ser de acero inoxidable de alta calidad, con acabados laterales curvos (acabados sanitarios) para facilitar la limpieza y desinfección y sin junturas donde puedan acumularse posibles contaminantes. Las normas que rigen estas cabinas son IEST-RP-CC002.3 y, en menor medida, NSF/ANSI-49.

Las cabinas de clase II tienen la función de proteger tanto al objeto de manipulación como al operador. Estas cabinas cuentan con un flujo vertical, un flujo horizontal y una pantalla de protección. A su vez, tienen dos filtros HEPA o ULPA, uno que precede a la entrada de gas y otro que evita que los componentes manipulados puedan salir al exterior. El uso de estas campanas es en cultivos celulares o de patógenos potencialmente poco peligrosos, aunque, dependiendo del trabajo que se quiera realizar en ellas, existen varias subclases.

Esta cabina consiste en una sofisticación de la cabina de clase II, en la que un agente patógeno de alto riesgo se manipula en condiciones absolutamente estancas. Las cabinas de clase III contienen depósitos y filtros adicionales donde las muestras y los aerosoles de la zona de trabajo se disuelven antes de ser descartados. En este tipo de compartimentos, el operador no entra en contacto con el objeto a manipular sino a través de dispositivos mediatos.

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Es por todo esto que las cabinas de flujo laminar se suelen encontrar en salas blancas. Estas salas minimizan la contaminación que puede provenir del exterior, facilitando el trabajo de las campanas y haciendo más duradero el filtro. De la disposición estratégica de las campanas de flujo laminar en salas limpias depende la eficiencia de éstas. La posición de instalación de las cabinas dependerá del objetivo de las mismas (dependiendo de la clase de la campana y del trabajo del laboratorio) y de la ponderación entre el valor de la muestra, la seguridad del manipulador y la importancia de la contaminación hacia el exterior.

En Labsom somos expertos en el diseño, instalación y mantenimiento tanto de cabinas de flujo laminar como de salas blancas y todos sus componentes. Si tienes cualquier duda o quieres consultar con nosotros tu proyecto, no dudes en contactarnos.

Preguntas sobre Cabinas de Flujo Laminar

El flujo laminar se produce cuando un flujo de partículas o fluido tienen un movimiento perfectamente ordenado y controlado a modo de láminas paralelas que permiten que el flujo se mueva sin entremezclarse, lo que puede ser muy útil en el ámbito de una sala blanca.

La diferencia entre los dos radica simplemente en la dirección del flujo de aire dentro de la campana de flujo. Si el filtro está situado en el techo el flujo de aire será vertical pues irá de arriba a abajo, mientras que si está situado en alguna de las paredes, el flujo será horizontal.

No hay una cabina que sea mejor que otra, sino que depende de la función para la que se necesite. Por supuesto, las cabinas de clase III son las que presentan unos mayores estándares y requerimientos de seguridad, pero puede que no sean necesarias dependiendo del trabajo que vaya a realizarse.

Un modelo no es necesariamente mejor que el otro, las verticales son mejores en caso de estar trabajando con productos contaminantes o tóxicos ya que protegen a la persona, si no es así, las horizontales ofrecen una menor turbulencia en el flujo de aire. Todo depende de los procesos que van a llevarse a cabo.

Este tipo de instalaciones deberán cumplir con las normas ISO y GMP correspondientes además de con los requerimientos y normativas específicas correspondientes al sector en el que se enmarcan las actividades que van a llevarse a cabo en su interior.

Roberto Navarro

Roberto Navarro

Ingeniero con más de 15 años de experiencia en diseño y construcción de salas blancas y zonas de ambiente controlado, realizando proyectos de ingeniería e instalación de salas limpias y áreas críticas para los líderes mundiales de la industria farmacéutica, de bioseguridad y alta tecnología

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