Tipos de cabinas de seguridad biológica

Las cabinas de seguridad biológica son el elemento principal de contención física en la manipulación de ciertas sustancias, es decir, actúan de barrera para evitar el posible paso de aerosoles a la atmósfera de trabajo. Son una herramienta clave para el desarrollo de un trabajo seguro y están diseñadas para proteger al personal, pero también el ambiente y el producto, y según el tipo de trabajo que se realice, tendremos diferentes tipos de cabinas entre las que optar.

Cómo elegir la más adecuada

Las cabinas de seguridad biológica se utilizan siempre que se desarrollan procedimientos que pueden producir aerosoles peligrosos como, por ejemplo, procesos de centrifugación, agitación, mezclado, etc. Para elegir el tipo de cabina de seguridad más adecuada a nuestra actividad, deberemos tener en cuenta varios factores:

  • El riesgo de generación de aerosoles que tendremos al manipular el material
  • El grado de protección que se pretende obtener.
  • El grupo de riesgo al que pertenece el material que manipularemos. Los grados de riesgo biológico se agrupan del 1 al 4, siendo 1 el menor y 4 el más alto.

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Tipos de cabinas de seguridad biológica

Teniendo estos factores en cuenta, podemos elegir entre cabinas de seguridad biológica de clase I, II o III, según nuestras necesidades:

  • Las cabinas biológicas de clase 1 ofrecen una protección ligera al operario, pero no protegen las muestras de ser potencialmente contaminadas y perder esterilidad. Funcionan a través de un sistema de extracción de aire que aleja las partículas del trabajador. Éstas atraviesan un filtro de alta eficacia antes de que el aire salga al exterior, para proteger también el ambiente. Son cabinas que cuentan con el frontal abierto y se utilizan en la manipulación de agentes biológicos que presenten un riesgo bajo, ya que no garantizan la protección a la exposición por contacto con materiales peligrosos. Se asemejan a las cabinas convencionales de laboratorio químico.
  • Las cabinas biológicas de clase 2 proporcionan protección al personal, pero también protegen la esterilidad del material. Son cabinas indicadas para agentes de riesgo bajo o moderado, y no son adecuadas para el tratamiento de materiales tóxicos o volátiles. Hay diferentes tipos:
  • Las cabinas biológicas de clase 2 tipo A son las que tienen un solo motor, y tienen como particularidad que, del aire que entra, el 70% recircula –en forma de FL filtrado, de manera que no contamine las muestras– y el 30% restante es evacuado por la parte superior tras pasar a través de un filtro HEPA que garantiza la protección ambiental.
  • Las cabinas biológicas de clase 2 tipo B son prácticamente iguales a las anteriores, salvo por el flujo del aire, que es totalmente opuesto. Solo el 30% del aire entrante se mantiene en circulación, y el 70% restante es expulsado.
  • Por último, las cabinas biológicas de clase 3 son las aptas para la manipulación de agentes biológicos de tipo 3 y 4, es decir, los más peligrosos, puesto que están cerradas herméticamente y el operario queda totalmente aislado de la actividad de manipulación a través de barreras físicas (panel frontal totalmente cerrado, manipulación del interior a través de guantes de goma). Se alimentan del aire local previamente filtrado por filtros de alta eficacia, y extraen el 100% del aire aspirado –previamente filtrado antes de ser expulsado–. Estas cabinas pueden, incluso, incluir un prefiltro que asegure la adsorción de los contaminantes químicos.

Una vez analizadas las características de las diferentes cabinas biológicas, así como los factores a tener en cuenta que mencionábamos anteriormente, podremos decantarnos por las del tipo más adecuado para nuestra actividad.

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