Tipos de cabinas de seguridad biológica

Las cabinas de seguridad biológica se deben utilizar siempre que se necesiten proteger al operador o al medio ambiente de los materiales que se pretenden manipular, sean agentes biológicos, toxinas o alérgenos, , o bien mantener unas condiciones de ambiente controlado para los productos manipulados (medicamentos, vacunas, componentes electrónicos…) es decir, cualquier producto que requiera de aislamiento del entorno, bien por su toxicidad o riesgo biológico, bien por necesidades de esterilidad, bien por requerimientos de fabricación.

Para elegir el tipo de cabina de seguridad más adecuada a nuestra actividad, deberemos tener en cuenta varios factores:

  • El tipo de protección que se pretende obtener: biológica, química o de calidad ambiental (entornos ISO).
  • El grado de confinamiento que deseamos para nuestro producto.
  • El objetivo del confinamiento: proteger al operador, al producto o al medio ambiente, sin ser ninguno de ellos excluyente del otro.

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Tipos de cabinas de seguridad biológica

    Teniendo estos factores en cuenta podemos elegir entre diferentes tipos de equipos según nuestras necesidades:
    • Las mal llamadas “cabinas de flujo laminar/horizontal”, que se utilizan en industria e investigación buscando un entorno estéril sobre nuestro producto cuando éste no presenta ningún peligro ni para operador ni para el medio ambiente. Se las debe denominar “bancos de trabajo de aire limpio”.
    • Las cabinas biológicas de clase I, que ofrecen protección al operador y al medio externo, pero no a los productos en ellas manipulados del entorno exterior donde están instaladas. Funcionan mediante un sistema de extracción de aire que aleja del trabajador las partículas producidas en su interior para hacerlas pasar por un filtro de alta eficacia (HEPA) antes de expulsarlo de nuevo a la sala. En algunos casos pueden llevar también un filtro para volátiles, lo que las dota, además de la protección biológica y de partículas que aporta el filtro HEPA, de cierta protección frente a pequeñas cantidades de químicos volátiles.
    • Las cabinas biológicas de clase II proporcionan protección personal, pero también protegen al producto y medio ambiente. Son cabinas indicadas para proporcionar al producto manipulado en su interior un entorno estéril a la vez que reducen la posible carga de partículas producidas durante nuestros procesos. 

Hay varios tipos según sus características en cuanto a capacidad de retención de partículas y posibilidades de reducción del riesgo químico:

    • Cabinas biológicas de clase II . En ellas, el aire aspirado (“inflow”) pasa directamente al primer filtro HEPA y desde allí se impulsa sobre la superficie de trabajo (“downflow”) para volver de nuevo al filtro. Generan un flujo descendente, laminar y filtrado sobre nuestro producto, creando además una “cortina de protección” en la apertura frontal de manera que se aísla la zona de trabajo del entorno ambiental del laboratorio. Dependiendo de la cantidad y velocidad del aire que recircula/expulsa a través de un segundo filtro HEPA y si ese aire se expulsa al exterior mediante conducción o se devuelve al laboratorio donde se ubica, encontramos diferentes modelos, cada uno con una aplicación específica. Las encontremos en todos los niveles de contención biológica, incluso en NCB4.
    • Clase II tipo A. Recirculan hasta un 70% del aire del aire aspirado de la sala y expulsan, filtrado, el resto. Las velocidades de flujo vertical (downflow) y de flujo de aspiración (inflow) divide esta subclase en diferentes tipos. Son adecuadas para la mayoría de los trabajos, tanto biológicos como industriales, pero no se deben utilizar con contaminantes químicos, salvo que se conecten indirectamente (“canopy”) a un sistema de extracción de volátiles. Son las cabinas recomendadas para trabajo con biológicos y las más comunes y utilizadas.
    • Clase II tipo B. Recirculan hasta un 30% del aire aspirado de la sala. Aunque pueden recircular o no cierta cantidad de ese aire, son las cabinas de elección cuando necesitamos esterilidad y control de los elementos volátiles peligrosos producidos durante el proceso. Algunas de ellas poseen hasta tres filtros HEPA (dos en aspiración y uno en impulsión) y son cabinas que deben estar conectadas directamente a un sistema de extracción para los productos químicos tóxicos (partículas o gases) que debe ser independiente y disponer de su propio motor extractor. Típicamente, son las cabinas de elección para la preparación de citostáticos.
    • Clase II tipo C1. A medio camino entre las dos anteriores, la característica que las define es la de disponer de dos motores independientes parta controlar las cantidades de aire que recirculan o expulsan y para asegurar que, en el caso de estar directamente conectadas, no se pierde el control sobre la extracción. Similares en su funcionameinto as las de clase II-a, son adecuadas para trabajos con biológicos peligrosos y permiten su uso con una pequeña cantidad de químicos nocivos y disponen de conexión al exterior para el aire expulsado. Una característica especial de estos modelos es que pueden ser utilizadas en salas pequeñas para generar un flujo direccional del aire hacia la cabina (no confundan con presión diferencial) cuando se conectan mediante un sistema extractor en modo “canopy” o dedal (conexión indirecta).
    • Cabinas con aislador o SAS (Sistema de Acceso Seguro). Muchas veces han sido clasificadas erróneamente como cabinas de Clase III, pero realmente son cabina tipo II-a a las que se les ha instado lateralmente un sistema de intercambio seguro de muestras o SAS para evitar que el operador saque las manos del flujo estéril interior para el trasiego de materiales durante los procesos. Se utilizan mucho en industria (farmacéutica, óptica, electrónica,…) porque permiten una esterilidad mejorada gracias a esos “puertos” de entrada/salida.
    • Cabinas de clase III. Son cabinas cerradas frontalmente y altamente estancas. Utilizan un puerto frontal cerrado con guantes resistentes para la manipulación de productos altamente peligrosos. No recirculan aire, sino que lo expulsan en su totalidad a través de sistemas de dobles filtración de alta eficacia. La principal característica que las define, además de la manipulación a través de guantes, es que sus puertos de entrada/salida (SAS o autoclave) y la propia cabina cuentan con sistemas de descontaminación química integrada para evitar cualquier fuga y asegurar la esterilidad de la cabina con cada uso. Son las cabinas recomendadas para uso en salas de máxima contención biológica (NCB4)

Una vez analizadas las características y capacidades de las diferentes cabinas biológicas, así como los factores a tener en cuenta que mencionábamos anteriormente, podremos ayudarle a decidir qué tipo de cabina se adecúa mejor a su actividad actual y futura.

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