El número de habitantes del planeta crece de forma exponencial y, con ello, aumenta la cantidad de productos alimentarios que deben cruzar barreras nacionales e internacionales para satisfacer sus demandas. La principal amenaza en este sentido es la dificultad de garantizar la seguridad alimentaria a lo largo de procesos tan largos. Para solucionar esto, se implantaron las normas ISO 22000. Esto es lo que debes saber sobre ellas y las normas de calidad y seguridad alimentaria, especialmente, si te dedicas a este sector.

Pero vayamos por partes. Los peligros asociados a la inocuidad de los alimentos pueden darse en cualquier punto de la cadena: producción, fabricación, envasado, transporte, almacenaje, distribución o en el propio momento de consumo. Es necesario tener todos estos pasos controlados, que es por lo que la normativa en la industria alimentaria es tan concreta. Por ello, es necesario tener todos estos pasos controlados. Para garantizar que los alimentos permanecen en estado óptimo desde el inicio de la cadena alimentaria hasta la fase de consumo, existen una amplia variedad de normas ISO para alimentos:
Dentro de todas las normas ISO para alimentos, una de las más importantes a nivel internacional es la ISO 22000, que se centra en la gestión de alimentos como veíamos al comienzo del artículo. Gestiona la inocuidad en los alimentos, indicando una serie de pautas para manejar los potenciales riesgos en cada una de las áreas de producción “desde la granja hasta la nevera”. La certificación se basa en una serie de good practises respecto a los sistemas de gestión integrados, la manipulación de alimentos, la comunicación interactiva o el empleo de salas blancas.
Como ocurre con otras normas de alcance internacional, los requisitos de la ISO 22000 para la seguridad alimentaria son genéricos para poder ser implantadas en cualquier tipo de organización que opere dentro de la cadena de suministro alimentario. Así, todas las compañías cuentan con la posibilidad de diseñar e implementar un sistema de seguridad alimentaria eficaz, sin importar su sector, el ámbito de actuación o el tamaño.
Pero, además, los consumidores actuales son muy exigentes a la hora de adquirir un alimento determinado y requieren que se cumpla con todas las condiciones de salubridad e higiene. Una empresa que obtenga esta certificación, demuestra su compromiso con un tema tan sensible para la opinión pública -y la población en su conjunto-, como es el de la seguridad alimentaria. Esto la colocará en una posición de ventaja a la hora de ser escogida como proveedor de alimentos. Además, las organizaciones que decidan dar el paso, disponen de un plazo de tres años para efectuar la transición hacia el nuevo estándar.
Más allá del prestigio que implica poder acreditar la obtención de esta norma, la ISO 22000 también supone una gran variedad de ventajas para las compañías que se adhieran. Los beneficios para las empresas que se certifiquen a través de las normas ISO para alimentos son las siguientes:
Como hemos visto a lo largo del artículo, las normas ISO para alimentos y especialmente la ISO 22000 destacan principalmente por su enfoque práctico y el objetivo doble que persiguen. Por un lado, proteger los derechos del consumidor y aumentar su confianza. Por el otro, ayudar a las empresas a mejorar sus procesos, así como su rentabilidad, eficiencia, competitividad y transparencia. Si tienes cualquier duda al respecto… ¡En Labsom estamos para ayudarte!

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