¿Cuáles son las Normas ISO para Alimentos?

El número de habitantes del planeta crece de forma exponencial y, con ello, aumenta la cantidad de productos alimentarios que deben cruzar barreras nacionales e internacionales para satisfacer sus demandas. La principal amenaza relativa a esta forma de consumo, dentro de un mundo completamente globalizado, es la dificultad de garantizar el estado de los alimentos a lo largo de procesos tan largos. Para solucionarlo, se implantaron una serie de normas ISO para alimentos.

Pero vayamos por partes. Los peligros asociados a la inocuidad de los alimentos pueden darse en cualquier punto de la cadena: producción, fabricación, envasado, transporte, almacenaje, distribución o en el propio momento de consumo. Por ello, es necesario tener todos estos pasos controlados. Para garantizar que los alimentos permanecen en estado óptimo desde el inicio de la cadena alimentaria hasta la fase de consumo, existen una amplia variedad de normas ISO para alimentos:

  • Microbiología (ISO/TC 34/SC 9):Establecen los niveles seguros de microorganismos para el consumo, en función al nivel de flora microbiana.
  • Pesca y acuicultura (ISO/TC 234):Monitorean el impacto ambiental y promueven el desarrollo sostenible de estos procedimientos.
  • Productos alimentarios (ISO/TC 34):Abarcan todo tipo de alimentos, desde cárnicos y lácteos hasta vitaminas, pasando por el café o las especias.
  • Almidón y sus derivados (ISO/TC 93):Consta de 26 normas que definen la terminología, los métodos de muestreo y análisis y su examen.
  • Aceites esenciales (ISO/TC 54): Se emplean tanto en productos alimentarios como en cosmética, por lo que deben también atenerse a una serie de reglas.

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¿Qué es la norma ISO 22000?

Dentro de todas las normas ISO para alimentos, una de las más importantes a nivel internacional es la ISO 22000, que se centra en la gestión de alimentos como veíamos al comienzo del artículo. Gestiona la inocuidad en los alimentos, indicando una serie de pautas para manejar los potenciales riesgos en cada una de las áreas de producción “desde la granja hasta la nevera”. La certificación se basa en una serie de good practises respecto a los sistemas de gestión integrados, la manipulación de alimentos, la comunicación interactiva o el empleo de salas blancas.

Como ocurre con otras normas de alcance internacional, los requisitos de la ISO 22000 son genéricos para poder ser implantadas en cualquier tipo de organización que opere dentro de la cadena de suministro alimentario. Así, todas las compañías cuentan con la posibilidad de diseñar e implementar un sistema de seguridad alimentaria eficaz, sin importar su sector, el ámbito de actuación o el tamaño.

Los consumidores actuales son muy exigentes a la hora de adquirir un alimento determinado y requieren que se cumpla con todas las condiciones de salubridad e higiene. Una empresa que obtenga esta certificación, demuestra su compromiso con un tema tan sensible para la opinión pública -y la población en su conjunto-, como es el de la seguridad alimentaria. Esto la colocará en una posición de ventaja a la hora de ser escogida como proveedor de alimentos. Además, las organizaciones que decidan dar el paso, disponen de un plazo de tres años para efectuar la transición hacia el nuevo estándar.

Beneficios de la implantación de la norma ISO 22000

Más allá del prestigio que implica poder acreditar la obtención de esta norma, la ISO 22000 también supone una gran variedad de ventajas para las compañías que se adhieran. Los beneficios para las empresas que se certifiquen a través de las normas ISO para alimentos son las siguientes:

  • Controlar los riesgos para la seguridad alimentaria de forma dinámica y eficiente.
  • Favorecer la armonización legislativa, al tener un ámbito de actuación internacional, que facilita su cumplimiento.
  • Impulsar la confianza de los clientes y minimizar el número de reclamaciones.
  • Obtener la máxima eficiencia y rentabilidad, a través de una mejora y actualización continua y de evitar la retirada de alimentos por no cumplir con las normas higiénicas o sanitarias.
  • Promover el crecimiento de mercado, mediante la obtención de una ventaja competitiva frente al resto de proveedores y empresas.
  • Fomentar la transparencia, el diálogo y la colaboración entre los organismos transnacionales, los gobiernos nacionales, as industrias agroalimentarias, y el consumidor final.

Como hemos visto a lo largo del artículo, las normas ISO para alimentos destacan principalmente por su enfoque práctico y el objetivo doble que persiguen. Por un lado, proteger los derechos del consumidor y aumentar su confianza. Por el otro, ayudar a las empresas a mejorar sus procesos, así como su rentabilidad, eficiencia, competitividad y transparencia. Si tienes cualquier duda al respecto… ¡En Labsom estamos para ayudarte!

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